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Eran las 6.40 de la tarde cuando la tierra comenzó a temblar. Al principio el ruido sordo confundió a los peruanos de todas las regiones: la violenta colisión de dos placas gigantes en el zócalo continental, a sesenta kilómetros mar adentro y a una profundidad de 33 kilómetros provocó que se meciera incluso la cordillera de los Andes. Después de dos minutos de temblor, la geografía urbana de la costa sur de Perú se había desdibujado. En la escala de Ritcher la magnitud del temblor llegó a los 7,9 grados. El epicentro del fuerte terremoto provocó una alerta de 'tsunami' en el litoral del Pacífico sudamericano y se sintió en los países vecinos a 167 kilómetros al sur de Lima y frente a las costas de la ciudad de Pisco. Además de Pisco, Ica, Chincha y Cañete fueron las localidades más afectadas, entre los que encontramos a los distritos de Pacarán, Zúñiga y la Zona Sur Grande de Yauyos, también sufrieron el impacto del temblor y se vivieron escenas de pánico entre la población, que abandonó apresurada sus hogares y lugares de trabajo, y en algunos casos pasó la noche en las calles. La gente pedía información, pero la falta de comunicación con la zona aumentaba aún más la angustia ante la falta de noticias. Este desastre natural afectó en gran medida la infraestructura de nuestras iglesias y para ello necesitamos la ayuda de todos para restablecer la Casa de Dios. Frente a este desastre sucedido debemos unir nuestras fuerzas y ayudar a las personas de estas localidades y demás ciudades que lo necesiten y tomar conciencia de lo que esta sucediendo. Cualquier ayuda será bien recibida por estas personas que lo necesitan con gran urgencia, puesto que los gobiernos locales no se abastecen para todos estos pueblos. Dios los bendiga por siempre |
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